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jueves, 29 de septiembre de 2016

Al final los cerebros











Al final los cerebros funcionan con cosas sencillas.
Los cerebros se agarran de cualquier cosa con tal de sobrevivir.
Se sienten contentos con unos pocos puntos de referencia,
con unas banderas pegadas a los extremos de unos folios que sea adornaron un día en que había más tiempo disponible.
Banderas de UK que ponen "París" justo debajo.
Eso es todo lo que necesita mi cerebro para salvarse del naufragio;
una bandera y el nombre de una ciudad que no se corresponden,
fabricados en alguna ciudad del norte de China.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Reseña; Nocturno de Chile (Roberto Bolaño)

Novela corta que lo abarca todo; recuerdos, angustia, terror, dolor. Un halcón perdiéndose en los cielos de Burgos. Una culpa envejecida que nos observa desde un rincón con la fría mirada de un espectro de los sueños.

Nocturno de Chile (2009) narra la historia y todas las historias del sacerdote chileno, poeta y crítico literario Sebastián Urrutia Lacroix, durante la que él presume la última noche de su vida. Agobiado por la fiebre repasa sus momentos más importantes; sus primeros años como sacerdote, su iniciación en el acomodado y acomodaticio mundo de las letras chilenas, las oscuras circunstancias en las que conoce a los personajes que definieron un tiempo de la historia de América Latina. Un tiempo que se proyecta en el tiempo y que parece, hoy, más vigente que nunca. 

Pero Urrutia Lacroix es un espectador pobre y asustado, un hombre agobiado por las pesadillas, un hombre que intenta perdonar y perdonarse ese elemento tan común en la iconografía de toda masacre; la amnesia justificada. Pero ya se sabe, la culpa viaja a la velocidad de la luz, la culpa tiene el fulgor de un flash disparado por sorpresa en medio de una noche desértica y fría. El resplandor que percibe Urrutia Lacroix en esa noche delirante no es la luz de la redención ni de la llamada hacia las alturas, no es el indulto largamente esperado. Dios le ha dejado solo. Dios ha desaparecido dejando a cambio esa otra luz que recorta los hechos con un brillo macabro.

El brillo ilumina la tarde en que Urrutia Lacroix conoce a Farewell, el crítico literario más importante del país. Un personaje que no es un hombre sino la suma de muchos hombres que escenifican los particulares mecanismos de la fe en tiempos convulsos; la clase cultural y eclesiástica dirigente (e inocente) en los tiempos de la dictadura chilena, la misma cuyos herederos se transformarían más tarde en la clase cultural y eclesiástica desmemoriada (y por supuesto también inocente) en los tiempos de la democracia chilena.