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viernes, 21 de agosto de 2015

El arco iris de gravedad (parte 2)

Páginas 25 - 33

Parte 2 de la "reseña-resumen" de         "El arco iris de gravedad
de Thomas Pynchon...



Como se mencionó en la entrada anteriorGeoffrey Pirate Prentice posee dos talentos; preparar los más variados manjares con bananas y, "meterse en las fantasías de los demás: puede, de hecho, asumir la carga de manipularlas(pág. 26)

"No debemos preocuparnos por cuestiones como las de lo real o lo irreal"
(Geoffrey Pirate Prentice)
















De sus dos habilidades Prentice domina y disfruta de la primera; las bananas y el arte culinario se le dan estupendamente bien. Ante la segunda en cambio reacciona con incredulidad y desconcierto; no sabe por qué la posee, no puede controlarla a voluntad; sólo sabe que de pronto se encuentra al interior de los pensamientos de otro.

Su primera entrada a una fantasía "fuera de toda condición onírica" es presentada en la página 28. En un único gran párrafo narrado de forma torrencial, saltando de una idea o escenario al siguiente, cambiando de tiempo narrativo a voluntad, se describe lo que ocurre durante el primero de sus trances...

"El arco iris de Gravedad", todas las entradas.

Todos los enlaces a las reseñas de El Arco iris de gravedad (Thomas Pynchon):

1) Parte 1 (páginas 13-25)
2) Parte 2 (páginas 25-33)
3) Parte 3 (páginas 34-38)
4) Parte 4 (páginas 39-52)
5) Parte 5 (páginas 53-63)
6) Parte 6 (páginas 64-70)
7) Parte 7 (páginas 71-87)
8) Parte 8 (páginas 87-97)
9) Parte 9 (páginas 98-113)
10) Parte 10 (páginas 113-115)
11) Parte 11 (páginas 115-131)
12) Parte 12 (páginas 132-145)
13) Parte 13 (páginas 146-177)

En constante remodelación...
Diccionario de personajes (parte 1)
Diccionario de personajes (parte 2)
Diccionario de personajes (parte 3)

Si quieres saber de qué va esto, clica acá



viernes, 7 de agosto de 2015

El arco iris de gravedad (parte 1)

Páginas 13 - 25
Parte 1 de la "reseña-resumen" de         "El arco iris de gravedad

de Thomas Pynchon...




"
Llega un grito a través del cielo.  Ya ha ocurrido otras veces, pero ahora no hay nada con qué compararlo(página 13) 


Y así, de esta forma, arranca la historia. 

Lo que ruge en el cielo no es otra cosa que un cohete V alemán. Comienza la evacuación en unas calles londinenses asediadas por el bombardeo. 

Sabemos que ocurre en Londres. Sabemos que ocurre en 1944. 
Lo sabemos porque lo pone en la contraportada, pero el escenario descrito es atemporal, es bélico, es cataclísmico y podría situarse en cualquier minuto del tiempo y referente a cualquier amenaza humana, interplanetaria o celestial. 

A nadie le sorprendería que, en lugar de la segunda guerra mundial, la acción estuviese ambientada en un Los Ángeles retrofuturista, durante, por ejemplo, el año 2019.

Los Angeles City. Blade Runner (1982)


















Y lejos de diluirse al avanzar en la lectura la sensación de que los hechos ocurren en el futuro más que en el pasado se acentúa cada vez más. El espacio adquiere las características del metal, se hace nítido a pesar de la oscuridad, transparente a pesar del humo de los bombardeos.

miércoles, 5 de agosto de 2015

El arco iris de gravedad (Thomas Pynchon), Reseña...larga

Al final de la entrada anterior comentaba el propósito original de este blog... transcribir, a modo de reseña, cuaderno o bitácora de notas, mis impresiones acerca de la novela "El arco iris de gravedad" de Thomas Pynchon. 

Pocos hay que no conozcan su envergadura: su extensión es de mil ciento cuarenta y ocho páginas (2012, Fábula, Tusquets editores) y su contenido es, bueno...Pynchon. Y aunque ni lo uno ni lo otro es problema a la hora de leer; leer y reseñar son dos cosas muy diferentes. 

Hay quien afirma que reseñar "El arco iris de gravedad" es imposible, y sí, mucho me temo que dice la verdad. La extraordinaria cantidad de referencias, la inusual manera de narrar, los cientos de detalles, personajes y escenarios sobre los que se construye la novela, hacen que el objetivo sea virtualmente inalcanzable. Ninguna reseña, por extensa que sea, podría abarcar la totalidad del universo contenido en ella. Pero yo quiero intentarlo como un ejercicio personal, porque nunca antes me había planteado un proyecto como este; exigente, entretenido, íntimo, agotador y peligroso; cuántas interpretaciones pueden darse a cada uno de sus giros, cuánto se ha escrito y cuántos (con muchas más herramientas que yo) han escrito sobre ella... Pero esto no pretende un análisis filosófico ni psicológico y ni tan siquiera un análisis literario por definición. Es simplemente un ejercicio personal. Las impresiones que causa Pynchon en un lector común y corriente, en este lector que soy yo. 

Aclaro que se trata de una primera lectura, con lo que no sé más acerca de la novela que lo dicho en la contraportada, en algunas tesis o artículos literarios y en mi propia experiencia con otras obras del autor. Así, lo descrito podrá ir sufriendo cambios; lo que hoy aparece como un desastre nuclear que amenaza la supervivencia de la raza humana, mañana puede ser un sueño, el desvarío de alguien que ha perdido la cabeza o las alucinaciones de un hombre bajo los efectos del amital sódico, elementos por lo demás, muy comunes en este planeta escrito por Pynchon.

No hay tiempos ni plazos definidos. No hay extensiones predeterminadas, no hay máximo o mínimo de notas por entrada, no hay límites precisos a cerca de sus contenidos. Tendrá el valor y el uso que cada quien tenga a bien otorgarle (reseña, resumen, compendio de comentarios, etc.). Cualquiera que haya leído la novela podrá decir en el futuro que lo expuesto aquí no es ni lo más cierto ni lo más importante ni lo mejor y sin embargo espero que sirva, a modo de bote hinchable, de salvavidas o de trozo de madera flotando por allí, más o menos al alcance de la mano...

Pues nada, allá vamos. 

Si quieres ver todas las entradas relacionadas con este tema, clica acá.

martes, 4 de agosto de 2015

Pynchon, El arco irirs de gravedad; a que no hay huevos

- A que no hay huevos de leer a Pynchon en el metro.
- No...no.


Pynchon: maximalista, enciclopédico, paranoico, excéntrico, laberíntico, sumamente sensorial. Pynchon es un escritor al que la mayoría llegamos con cierto temor. Su nombre se asocia a una larguísima lista de atributos que abarcan desde el "simplemente genial" hasta el "francamente infumable", muy común este último en lectores entusiastas que, espoleados por la crítica especializada y los cada vez más numerosos devotos pynchonianos, se adentran sin paracaídas ni red en los extraños vericuetos de este misterioso oriundo de Long Island.

Elevado por algunos al mismísimo nivel de Melville o Joyce, Pynchon es blanco de una avalancha siempre creciente de elogios. Cumple excentricidades incluidas— con todos los requisitos para ser considerado un autor de culto. Y, mientras la crítica y los círculos intelectuales no escatiman en ponderaciones, nosotros los simples mortales, vivimos presos del temor, observando casi siempre desde lejos, casi siempre desde otros ojos el enorme tamaño, la increíble estructura, la supuestamente inalcanzable complejidad de la demoledora maquinaria pynchoniana.