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domingo, 12 de marzo de 2017

Platón y Pókemon (Traducción, Jordi Ribas)

Aunque la locura por el videojuego Pókemon GO ha ido desvaneciéndose en los últimos meses  (o al menos eso es lo que parece estar ocurriendo en reductos de la realidad más fiables que la casa de campo en la que habito), he seleccionado este artículo del blog de Jordi Ribas para traducirlo. 

Jamás vi a nadie en las calles de mi pueblo buscando a ningún Pókemon perdido, y, aunque por una parte eso sea de agradecer, me he quedado sin ver el espectáculo de oleadas de gente recorriendo las calles con los ojos pegados al móvil. Me ha tocado vivir en lugares donde el tiempo no pasa. Ha sido así desde que nací; estar donde no pasa nada. En  mi pueblo la gente mira al frente cuando camina. En mi pueblo la gente me mira y se ríe de mí; tratan de esquivar mi monopatín. Por eso lo del Pókemon GO a mí me pasó por encima o por el lado...Por eso creo que quien mejor puede contarme la historia es Jordi...


Retrocedamos dos mil quinientos años sin abandonar el Mediterráneo. Justo cuando el filósofo griego Platón ingenia el Mito de la caverna. En esta alegoría, hay un grupo de individuos que han vivido encadenados desde siempre dentro de una gruta, de cara a la pared. Como no conocen ningún otro escenario que no sea el de la cueva, creen que las siluetas de los cuerpos que se proyectan al pasar frente al fuego, son la fiel materialización del mundo exterior. Las sombras en la pared resultan el único medio de conocimiento para los prisioneros. La metáfora platónica nos alerta sobre el peligro que, hace veinticinco siglos, suponía caer en la trampa de confundir los reflejos erráticos de la realidad con la realidad misma.

En la época actual, el mito de la caverna se reproduce en cada pantalla que miramos. Para los más jóvenes, y no tan jóvenes, el progreso social se mide por la cantidad de dispositivos electrónicos que se poseen. La pared tenebrosa de la cueva de Platón ha sido sustituida hoy por las paredes luminosas de portátiles, tablets y teléfonos inteligentes. El desajuste interpretativo es similar al de los prisioneros de la gruta. Nos hipnotizan imágenes virtuales que a menudo muestran bastante más que el mundo que, hasta no hace muchas décadas, considerábamos como verdadera: el mundo de la observación y de la experiencia directa, sin filtros ni distancias. Aquel mundo vivido en carne y huesos. Guste o no, la tecnología ha conquistado los espacios privados y públicos. El siguiente paso en esta conquista tan absoluta lo ha hecho la empresa Nintendo al distribuir Pokémon GO, un videojuego para smartphones donde las fantasías animadas de la virtualidad se mezclan con territorios físicos reales.



Se define Pokémon GO como un videojuego de aventuras, pionero en realidad aumentada. Su funcionamiento es casi infantil, con la innovación de que se interactúa al aire libre, lejos del confort doméstico. El objetivo lúdico consiste en localizar a los monstruos de la saga Pokémon (creada a los años 90), capturarlos y adiestrarlos para combatir. El juego se descarga al móvil mediante una aplicación. Gracias al GPS del aparato, la APP emite una alarma cuando hay tomas en la zona. Un golpe activa la cámara, se inicia la cacería. El safari y las luchas con los enemigos se desarrollan en paisajes urbanos verídicos. Los jugadores pueden complementar el equipamiento con un dispositivo bluetooth, transportable como pulsera, que detecta incidencias y novedades aunque el smartphone esté en reposo.

El éxito de Pokémon Go ha sorprendido todo el mundo. Desde el lanzamiento del videojuego, Nintendo duplica su valor en bolsa y, en horas de máximo colapso, juegan hasta sesenta y cinco millones de personas. Ejércitos de adictos corren como enloquecidos por las calles y plazas detrás de muñecos de estampa más bien dudosa. ¿Porqué gana conversos este juego friqui? Algunos sociólogos lo atribuyen a la gradual puerilización de la sociedad. Comportarse como un niño presenta ventajas y una de ellas es suprimir los criterios adultos. Sin uso de razón, la responsabilidad se mitiga. Las nuevas tecnologías transforman las costumbres de la gente. Y estos cambios no siempre se saludan con idéntico entusiasmo. Para muestra, los dibujos de Marco Melgrati, un ilustrador milanés de 1984, que retrata las miserias y contradicciones de la era digital.



Magreti plasma con ironía la paradoja de la incomunicación en un presente de usuarios multiconectados. Nada se salva. Incluso los ritos afectivos de pareja se modifican. En Through love, dos amantes se abrazan sin dejar de mirar el móvil. Muy unidos pero separados. Cada cual en su burbuja de aislamiento. Por no querer perderse nada de lo que pasa, desaprovechan el instante romántico, que no volverá. El ilustrador ve las redes sociales como un confesionario sin secretos, como un culto impúdico al exhibicionismo. Esto se patentiza en Social media confesions, donde se insinúa que entrar a Facebook es como asistir a la iglesia. Una cuestión de fe con oraciones contemporáneas: las fotos y los mensajes que los internautas comparten.



Formado en la Accademia di Belle Arti di Brera di Milano, Marco Magreti critica las disfunciones de la modernidad sin degenerar en la tecnofóbia. Emplea referentes literarios y artísticos para resolver el simbolismo de las imágenes. El cuento de El flautista de Hamelín tematiza la representación de Opinion leaders and influencers social media. La flauta del músico no atrae ratones, como era de imaginar, sino los múltiples pulgares arriba del “me gusta”. Los sentimientos se reducen a pulsar un botón. El dibujo parece explícito. Los personajes de internet embrujan a los seguidores con la melodía irresistible de la fama. El destino último de los fans, como el de las ratas del cuento, es sucumbir ahogados en las aguas frívolas de las apariencias.



¿Cómo posicionarse ante unas circunstancias tan crudas? En It’s time to quit your job, el ilustrador italiano nos incita a dimitir de los trabajos grises. A fugarnos de la colmena embrutecedora de la productividad, donde las abejas obreras se transforman en trabajadores sentados frente a mesas con ordenadores. Para Magreti, la felicidad laboral y personal no se encuentran en la multitud. Un solitario de belleza melancólica busca su reflejo en un smartphone. La idea compositiva de Social media narcissim es una versión cuidadosa de Narciso de Caravaggio. Las figuras de las dos obras coinciden en el gesto y en la actitud, con la salvedad de que la fuente mitológica del cuadro clásico aparece ahora en forma de pantalla inmensa. ¿Nos reconoceremos los narcisos del siglo XXI en los espejos tecnológicos del tercer milenio? Cómo afirma un diálogo del film One, Two, Three de Billy Wilder, la situación es desesperada, pero no grave.

Jordi Ribas.


miércoles, 1 de marzo de 2017

Diario (parte 1) "Epic Fail"

Me han diagnosticado depresión.

Mi psiquiatra me ha recomendado escribir un diario. Así que me pongo a escribir el diario, lo que dice bastante acerca de la clase de depresivo que soy, o de la clase de depresivo en que pretendo llegar a convertirme.

Hace tiempo que abandoné la Moleskine; por cara, por moderna, por su papel de mala calidad, por su omnipresencia, por sus mostradores repletos de Moleskines con cada chorrada que se pone de moda. 

Soy un depresivo mosqueado y sin teléfono móvil.

Las libretas que uso ahora tampoco son baratas, pero de tanto en tanto las ponen en oferta, así que de tanto en tanto las compraré para seguir el consejo de mi psiquiatra y "desentrañar los misterios de mi monstruo".

Y lo primero que escribo en la libreta de mi depresión, es que detesto los anglicismos. Detesto los "epic fail". Los detesto tanto que pongo "epic fail" en el buscador de youtube y abro lo primero que aparece. Y lo primero que aparece es el "epic fail" de la entrega de los Oscar de este año. 



Le han dado el Oscar a la peor mejor película; La La Land.
La gente aplaude.
Algunos lloran.
Las respectivas esposas están emocionadas. 

El productor de La La Land, Jordan Horowitz, recibe la estatuilla e inicia su discurso. La gente deja de aplaudir. Horowitz  agradece a la academia, menciona gente que no conozco. 

De pronto alguien corre por detrás del escenario, detrás del grupo de actores y productores erróneamente premiados. 

Alguien se acerca a Jordan.
Jordan pone mala cara.
Jordan pone muy mala cara. 
Jordan resopla. 

Marc E. Platt, el otro productor, también agradece. Habla de esfuerzo, de entusiasmo. Creo que dice algo de luchar contra la adversidad. Mueve la estatuilla con energía. 

Entonces el grupo comienza a disgregarse. Algunos abandonan el escenario.
Ryan Gosling deja de mover el brazo como si le hubiese ganado un punto de torneo a Rafa Nadal. 
Emma Stone se ve preciosa. 

Horowitz anuncia que "Moonlight" es la ganadora. 

Yo me río. 
Pero no me río de esta gente ni de esta situación. Me río porque sé lo que sucede; me doy cuenta de que, en el improbable caso de que yo hubiese dedicado mi vida a producir películas, y, en el todavía más improbable caso de que yo hubiese dedicado mi vida a producir películas que compitieran por el Oscar, yo habría ganado un Oscar. Yo habría ganado un Oscar y todo habría ocurrido exactamente así.

Porque yo a veces también gano, pero jamás sin una gota de dolor, ridículo o desesperación. 

Ahora yo (el productor de "Moonlight"), subiría al escenario, cogería mi Oscar usado de las manos de Jordan Horowitz y diría algo como "Muchas gracias". Diría "muchas gracias" aunque por dentro estaría pensando; "¿y a mí quien coño me manda a meterme aquí?"

Al otro día vería la foto de Jordan Horowitz sosteniendo mi Oscar en todos los periódicos, mientras busco las aspirinas y juro mudarme a Ámsterdam lo antes posible. Mudarme a Ámsterdam; a vivir de incógnito, a intentar fumar maría sin que me duela la cabeza o me baje la presión. A comer pastel de manzana. 

Pero no, jamás habría ganado un Oscar. 
Se me dan fatal las entregas de premios, se me da fatal producir películas, se me da fatal hacerme millonario y conocido por cualquier medio o por cualquier razón (de hecho, ruego no llegar a hacerme famoso por ciertas razones). 
Se me da muy mal el éxito y la fama y la buena suerte. 
Yo soy más de escribir diarios y de irme a dormir. 

Me voy a dormir.
Me quedo con las nuevas libretas.
Renuncio al Oscar. 

lunes, 13 de febrero de 2017

El arco iris de gravedad (Parte 11)

Páginas 115-131

Parte once "reseña-resumen" de          "El arco iris de gravedad" de    Thomas Pynchon...



Las páginas entre la 115 y la 131 son, hasta ahora, las que mejor nos explican cómo funciona la guerra. Una versión que por supuesto es pynchoniana, pero que seguramente tiene mucho de realidad. Aparecen nuevos personajes y nuevas historias y empezamos a darnos cuenta de que cuando el narrador describe un algo minúsculo, ese algo aparece páginas después para ayudarnos a entender algún vericueto de la historia. Es entonces cuando algo hace "Clic", y en este pasaje y en el anterior, todo es una sucesión de clic intermitentes. 

Si ya era difícil resumir todo lo dicho, entre las páginas 115 y 131 eso resulta directamente imposible; no hay forma de abarcarlo todo, de todas formas...Acá mi mejor intento.

Hasta ahora lo único que sabíamos de "La Visitación Blanca" ("White visitation") era que congregaba agentes con dones o características especiales; ahora sabemos que se trata de un antiguo manicomio abandonado, la base de operaciones del SOE y de otras divisiones de paranormales. Un lugar en el que deambula toda una fauna de los más estrafalarios personajes; paranormales, estadísticos, pavlovianos, actores de vodevil; un lugar del que se nos cuenta la breve (y también irónica y también triste) historia, de un tal Reg Le Froyd en la página 116. 

La Visitación está a cargo del brigadier Ernest Pudding, un ex veterano que solicita su regreso a filas ante la imposibilidad de concretar su gran proyecto. Cuando lo hizo, jamás pensó que su destino sería "La Visitación Blanca", de haberlo sabido, muy probablemente se habría olvidado del tema. 

Cerca de la casa manicomio, en el acantilado, después de la caída de París, Myron Grunton (de la BBC) transmite desde su estación de radio, primero solo destilando inspirados mensajes nocturnos para los oyentes británicos, pero luego apoyado por la SHAEF y un cantidad ingente de dinero e información; nace así la Operación Ala Negra, la acción desmoralizadora en contra del enemigo. Ahora los hereros (esa antigua tribu africana de la que no queda casi nada) están activos en el programa de armas secretas; el Schwarzkommando  ("Comando negro") al interior de las líneas enemigas. 

La acción sigue los pasos de Edward W.A. Pointsman y de otros que como él, se sienten ciudadanos del Estado de la guerra, es ella la razón de ser de todo lo demás. Para ellos, el desembarco, el fin de la guerra, no es más que una amenaza.


"El desembarco de Normandía inició para Pointsman una abrumadora temporada de desesperación [...]. Que esta guerra, este Estado, del que  había  llegado  a  sentirse  ciudadano,  sería  suprimida, transformada  en  paz…  y  que,  profesionalmente  hablando,  él  no obtendría casi nada de este. [...] ¿en qué nuevo plan  podría  encajar  Pointsman?"

Y, por si fuera poco, en pleno invierno, en un manicomio abandonado, sufren de una desesperada falta de fondos. Los demás se las arreglan, pero Ned, Ned Pointsman siempre necesita de más dinero para sacar adelante sus proyectos y su perros. Todos esperan que el brigadier Pudding pueda conseguir una gotitas más de ese grifo que cierra, como una traición de sus superiores. 

Se desgranan aquí sólo algunas de las organizaciones, programas, cargos y mandos que coordinan y administran el presupuesto de la guerra; qué alimenta a quién, cómo y por cuánto tiempo. La guerra es una maraña bien nutrida gracias a la que sobreviven cientos, miles de personas, personajes que sólo tienen un lugar en ese estado caótico de las cosas, y muy probablemente, en ningún otro sitio. 

"¿Quién es capaz de encontrar su camino en este complicado laberinto de siglas, flechas de puntos y de una línea continua, cajas grandes  y  pequeñas,  nombres  impresos  y  memorizados?"

Descubrimos además hasta qué punto llegan sus raíces, qué secretos se conocen, cómo son utilizados, cómo se consiguen. Con referencias que van entre la historia real del siglo XX, guiños a la cultura pop de los años cuarenta y una muy fértil imaginación, el narrador va mostrando, nada, un poquito, del complejo mecanismo que da vida a la guerra. 

Aparecen además otros personajes, como el doctor Ròzsavölgyi, muy preocupado del estado de la posguerra, muy preocupado porque PISCES no caiga bajo el peso del "martillo", como en pública subasta". En una reunión a la que asisten Pudding, Pointsman, Ròzsavölgyi y otros miembros de La Visitación, se decide aplicar una nueva clase de prueba proyectiva a Tyrone Slothrop...

"El centinela, oscura figura con cincha
blanca, se cuadra frente a tus faros enmascarados, y debes hacer
alto. Los perros, mecanizados y mortíferos, te observan desde su
prisión de troncos. Luego, a medida que se acerca el crepúsculo,
comienzan a caer algunos amargos copos de nieve"



miércoles, 8 de febrero de 2017

El arco iris de gravedad (Parte 10)

Páginas 113-115

Parte diez "reseña-resumen" de          "El arco iris de gravedad" de    Thomas Pynchon...



¿Recordáis el breve encuentro entre Geoffrey Pirate Prentice y Tyrone Slothrop? Ambos llegan al lugar en que un cohete (¿alemán?) ha estallado antes de tocar la tierra. El sitio está fuertemente custodiado. Lo único que ha logrado sobrevivir es un misterioso cilindro en cuyo interior podría haber alguna clase de documento, una hipótesis que Slothrop no puede comprobar porque Pirate coge el cilindro y se marcha. Habrán de pasar muchas páginas y muchas cosas antes de que se descubra su contenido…


En un folleto publicitario redactado el 1934 por el doctor Laszlo Jamf (un personaje que, hasta ahora, sólo aparece mencionado), se describe el curioso funcionamiento del “Kryptosam”, el nombre comercial de la tirosina estabilizada; cuando el  “Kryptosam” se mezcla con cierto componente (todavía no identificado) del líquido seminal, tiene la capacidad de transformar lo invisible en visible; una reacción muy oportuna cuando se trata de hacer llegar mensajes cifrados a un agente del SOE…Al interior del cilindro recuperado por Pirate, la ilustración erótica de una mujer (una mujer con un cierto parecido a Scorpia Mossmoon) provoca en el capitán una violenta eyaculación, por suerte Pirate no desperdicia todo el líquido, parte de él va a parar sobre el mensaje. Aparecen entonces, entre la película blanquecina de su semen, “una fecha, un lugar, una petición de ayuda”. Pirate se lava las manos, quema el mensaje (conserva la ilustración) y se prepara para entrar en acción. 


domingo, 5 de febrero de 2017

Diccionario de personajes de "El arco iris de gravedad" (parte 2)

Personajes: primarios, secundarios, terciarios y todas las variaciones posibles, que aparecen en "El arco iris de gravedad"...(Parte 2)



El viejo amor de Pirate Prentice. Una muchacha delgada y majestuosa demasiado casada como para que esa historia pudiera salir bien. La conoce un invierno de 1936 cuando Pirate decidía si volver o no a la vida militar...

"—Tú eres un pirata —murmuró ella el último día (ninguno de los dos sabía que era el último día)—. Llegaste y me llevaste a tu buque pirata. Una muchacha de buena familia con las represiones
que  eso  comporta.  Me  has  violado.  Soy  la  Puta  Roja  de  los Mares…"

El asunto se resuelve de la forma más espectacular...Luego de eso, Prentice decide volver a filas.

Tyrone Slothrop
Uno de los personajes más conocidos y representativos de esta novela, aparece por primera vez mencionado en la página 35. Aunque no es precisamente un paranormal, Slothrop posee una curiosa capacidad; experimenta una erección ante la inminente caída de un cohete enemigo V-2. Un reflejo pavloviano no muy elegante, es cierto, pero sí muy útil a la hora de advertir la cercanía y de evitar el desastre provocado por las bombas. Debe esta capacidad a la intervención experimental del profesor Laszlo Jamf, un pavloviano que trabaja al servicio de los nazis. Dice de Jamf la contraportada de la novela;

"Laszlo inventó el impolex G, un nuevo aislante para cohetes, y condicionó las partes pudendas de Tyrone para que respondieran a la presencia de ese nuevo material»

Ahora el teniente Slothrop es el encargado de informar a la ACHTUNG de los efectos producidos por la caída de las bombas-cohete nazis. Desde su llegada a Londres, Slothrop mata el tiempo con un sinnúmero de chicas a las que casi nunca vuelve a ver después de la primera cita. En un mapa detrás de su escritorio, Slothrop va describiendo el derrotero de sus conquistas; un color y una grapa para cada chica. Este pasatiempo, inocente para algunos, llama la atención de algunos de los integrantes de la Visitación Blanca, las bombas V-2 tienen la costumbre de caer muy cerca de los lugares señalados por las grapas...Además, Slothrop es, para la mayoría de los pavlovianos, un auténtico misterio; ¿Qué percibe realmente Slothrop se preguntan Pointsman y Spectro durante una de sus conversaciones nocturnas la cercanía del impolex G o algo impreciso que está en el aire de la guerra?

La imagen adjunta, diseñada por quien suscribe, es una muestra de lo que suelo hacer en mi tiempo libre...






Nalline Slothrop
Madre del teniente Slothrop, se le menciona en una única frase en la página 35, durante la descripción del caos que reina sobre el escritorio del teniente Slothrop. Al parecer, la mujer reside en Massachusetts, desde donde envía a su hijo pastillas para la tos de la marca Thayers Original Slippery Elm Lozenges, las mismas que se pueden conseguir aquí, por la módica suma de $12, 50 (gatos de envío no incluidos).





Jessica Swanlake  
Traducido al castellano su nombre sería algo así como "Jessica lago de los cisnes", aparece por primera vez en la página 54. Jessica es una joven y bella integrante de la ATS (Servicio Auxiliar Territorial, organización aliada) que mantiene una aventura con el estadístico, y también aliado, Roger Mexico. Aunque Jessica tiene novio ("un tal Beaver") resiste a la guerra en compañía del valiente Mexico; le espera luego de sus incursiones con el capitán Prentice, le sigue a la caza de perros vagos para los experimentos palvlovianos del doctor Pointsman, cuando es posible, se refugia con él en una casa abandonada dentro de la zona prohibida, donde recrean la ilusión del amor de los tiempos de paz. La naturaleza de la relación entre Jessica y Mexico, queda resumida así en las palabras de la propia Jessica;


"Debo de haber perdido la cabeza —dice Jessica—, En este momento,  tendría  que estar  abrazándome  con  Beaver,  viéndole encender su pipa, y heme aquí, en cambio, con este aprendiz de cazador  o  algo parecido,  este  espiritista,  este  experto en estadísticas o lo que demonios seas…"

Roger Mexico  
Se le menciona por primera vez en la página 55. Aunque Mexico es integrante de la Visitación blanca no es un paranormal, es un estadístico encargado de construir un vocabulario de curvas a partir de lo que dicta la ouija durante las sesiones de espiritismo...Además, Roger predice la frecuencia en que caen las bombas sobre el mapa de Londres, no es precognición, es la simple aplicación de la ecuación de Poisson. Aún así, a los ojos de algunos de los integrantes de la Visitación blanca, Roger se parece cada vez más a un profeta;


"Los cohetes se distribuyen en Londres tal como predice en los libros la ecuación de Poisson. A medida que los datos llegan, más se parece Roger a un profeta. Los del Departamento Psi  se  quedan  mirándolo  cuando  pasa  por  los  corredores.  Le gustaría poner un anuncio o algo parecido en la cafetería para dar a conocer  que  no  se  trata  de  precognición…  ¿Acaso  he  fingido alguna  vez  ser  lo  que  no  soy?  Todo  cuanto  hago  es aplicar  los números a una ecuación muy conocida; podéis buscarla en el el libro y hacerlo vosotros mismos"

La relación profesional que mantiene con Pointsman es tirante y está llena de suspicacias, Mexico no consigue sentirse cómodo en la visitación, cómodo a los ojos de Jessica, siempre temeroso de que ella le abandone y acabe por irse con Beaver. En la imagen adjunta, una representación de Roger Mexico del artista gráfico Zak Smith

Milton Gloaming 
Amigo de Roger Mexico y al igual que este, estadístico y colaborador de la Visitación Blanca, ambos trabajan en la creación del vocabulario de curvas a partir de las sesiones de espiritismo.

Edward W.A. Pointsman 
Miembro  del  Real  Colegio  de  Cirujanos, viviseccionista y pavloviano, trabaja a las órdenes de la Visitación Blanca. Su tarea consiste en experimentar con seres vivos (principalmente perros), a los que mutila en busca de efectos y reacciones. Tiene como ayudante a Roger Mexico quien, entre otras cosas, es el encargado de capturar a los animales. Pointsman tiene además un perverso interés; los niños. Sus inclinaciones pedófilas han sido terreno fértil para numerosos artículos de los entendidos en la obra Pynchoniana. 


"¡Cómo codicia Pointsman a estos hermosos niños! Los grises calzoncillos de él están a punto de estallar por la necesidad terrena, nada espiritual, de hacer uso de su inocencia, de escribir sobre ellos nuevas  palabras  emanadas  de  sus  propios  sueños  pardos  de  la Realpolitik, de alguna próstata psíquica, siempre doliente de amor prometido, insinuado, pero hasta ahora… ¡Cuán seductoramente yacen,  ordenados  en  sus  camas  de  hierro,  en  sus  sábanas virginales…! ¡Cuán hermosos e ingenuamente eróticos…!" (página 83)


...Y bueno, esto por ahora...


Diccionario de organizaciones y programas de "El arco iris de gravedad"

Diccionario de organizaciones y programas: secretos y no secretos, reales e imaginarios, nazis y aliados, utilizados, descritos (o simplemente mencionados) en "El arco iris de gravedad"




ETO; Teatro de Operaciones Europeo

ATS; Servicio Auxiliar Territorial


SOE, Special  Operations Executive (también llamada "La Firma"); Es descrita por el narrador como una "organización secreta británica constituida en 1940 a la caída de Francia, destinada a adiestrar hombres para actuar como 
quintacolumnistas  en  territorio  ocupado  e  iniciar  y  coordinar la subversión y el sabotaje contra el enemigo". Aparece por primera vez en la página 16, como la organización a la que pertenece el capitán Geoffrey Pirate Prentice. En la novela, la SOE agrupa a una serie de estrafalarios personajes con poderes paranormales y/o habilidades especiales destinados a conseguir, a través de cualquier medio disponible, algún tipo de ventaja sobre los nazis. 

La SOE real fue creada durante la segunda guerra mundial por Winston Churchill y Hugh Dalton para labores de espionaje, sabotaje y reconocimiento militar contra las potencias del Eje. Estas labores incluían todo un abanico de actividades, más o menos excéntricas y peligrosas, que iban desde intercambios de información a robos, desapariciones, asesinatos, etc. El SOE estaba formado por una legión de excéntricos personajes; periodistas, 
banqueros, ladrones, artistas, gente del cine, inadaptados, exaltados y raros, 
algunos de los cuales, según Paul Fussell en su libro "The Great War and Moder Memory", sólo podían describirse como alucinados extremistas ("nutcase"). El mito que se ha tejido en torno a esta organización y a sus miembros ha alimentado tanto al cine como a la literatura; Ian Fleming se inspiró en algunas de las características y actividades de sus miembros para dar vida al personaje de James Bond. 

En algunos libros de historia la SOE aparece con el nombre de "Churchill's Secret Army". Aunque en la novela la SOE tiene su sede en la "Visitación blanca" esta operó en la 64 Baker Street de Londres, que luce hoy como en la foto. 

PWE; Political Warfare Executive (Jefatura de guerra política)

Visitación blanca (white visitation); sede de operaciones de la SOE ubicada en un viejo manicomio de Ick Regis de la costa sureste. Está dirigida por el brigadier Ernet Pudding, puede que una referencia al General Mayor Sir Colin McVean Gubbins quien fue el principal impulsor de la SOE durante la Segunda Guerra Mundial. 

"La Firma"también llamada "The org" o "The Racket", era la forma en que se conocía a la SOE.

ACHTUNGAllied  Clearing  House,  Technical Units,  Northern Germany (Centro  de Evacuación, Unidades  Técnicas,  Alemania  del  Norte)

WRENS, Women’s Royal Navy Service; se refiere al Real (y real) Servicio Naval Femenino de Gran Bretaña. 

OPERACIÓN ALA NEGRA; programa ideado por Myron Grunton (personaje ficticio) y coordinado Eisenhower a través del SOE ("La Firma"). Su objetivo es analizar todos los datos de costumbres extrañas que aparecen (seguramente identificar a nuevos paranormales). En el marco de este programa, el teniente Slothrop es utilizado en varias ocasiones para ayudar a descifrar información.  

PDW; Departamento de guerra psicológica

PISCES; Psychological Intelligence Schemes  for  Expediting  Surrender  (Planes  de Información Psicológica para Acelerar la Rendición), un conjunto de protocolos que utiliza la Visitación Blanca para acelerar la rendición..."Lo que no queda claro es la rendición de quién" (página 59). En la página 100, un agente de la PISCES interroga al teniente Slothrop inyectándole un centímetro cúbico de amital sódico.


SHAEF, Cuartel General Supremo de las Fuerzas Aliadas Expedicionarias;
establecido en Londres bajo la jefatura del general Eisenhower para preparar el día D.


No olvides que el diccionario va siendo modificado y aumentado (y también corregido) a medida que avanzo en la lectura. No estará terminado hasta que no esté leído el punto final...



sábado, 4 de febrero de 2017

El arco iris de gravedad (Parte 9)

Páginas 98-113

Parte nueve "reseña-resumen" de          "El arco iris de gravedad" de    Thomas Pynchon...



Ya está. Hemos llegado. Sí, a uno de esos pasajes en los que, a primera lectura, no sabemos muy bien que es lo que ocurre. Unas palabras llaman la atención "el chico de Kenosha" (o Kenosha kid si leen ustedes la versión en inglés de la novela). El desconcierto aparece ante el cambio repentino; en un momento algo explota muy cerca de donde se encuentran Jessica y Roger, y de pronto, sin mediar explicación, empieza la descripción (entre alucinógena y barbitúrica), de un interrogatorio al que es sometido el teniente Slothrop. En ese estado, bajo los efectos de un centímetro cúbico de amital sódico el suero de la verdad, Slothrop reordena una y otra vez las palabras que componen la frase "Pero nunca hiciste de chico de Kenosha" mientras ¿sueña?, ¿imagina?, ¿recuerda? una noche en un bar de Jazz de Boston; música, drogas, negros con intenciones poco puras...esa clase de cosas. Slothrop describe el ambiente y su espectacular borrachera. Aparecen así, mezclados e inconexos, nombres de bebidas alcohólicas, de barras de comida, de marcas de cigarrillos y de ropa, hasta "Jardbird" Parker aparece, hasta Malcom X (Red Malcom) aparece, hasta Jack Kennedy aparece, convertido en uno de sus antiguos compañeros de facultad en Harvard;


"En la Séptima Avenida de Nueva York, entre las calles 139 y 140, «Yardbird» Parker está descubriendo cómo  emplear  las  notas  en  los  extremos  superiores  de  estas  mismas cuerdas para romper la melodía y convertirla, oh, misericordia, en  una  maldita  ametralladora  o  en  algo que hace  suponer  que  el hombre debe de estar lo que se dice velozmente loco
(página 102

Antes de soltar la información (debe ser difícil ordenar las ideas con una dosis al 10% de amital sódico en vena), Slothrop da un largo paseo por su subconsciente. En un momento de la noche recuerda haber vomitado todo el contenido de su estómago. En el proceso, la armónica que siempre lleva en el bolsillo se sumerge "por el repugnante hueco del retrete". Comienza así la odisea de Slothrop por recuperar su preciado instrumento. Con referencias sexuales y coprolálicas, Slothrop decide introducirse en el hueco del inhodoro para recuperarla (la famosa escena de Danny Boyle en Trainspotting, donde Renton (Iwan McGregor) se introduce en el asqueroso agujero de un retrete para recuperar un supositorio de opio); Slothrop nada entonces en un torrente de mierda, describiendo con minuciosidad los desechos de todos los que alguna vez han pasado por allí; negros, blancos, compañeros de Harvard, mierdas antiguas y nuevas, todo en el mismo lugar, fundiéndose para dibujar sobre las paredes una pequeña parte de su historia. Aquí, un joven Jack Kennedy es descrito así por Slothrop; 


 "Por  cierto,  ¿dónde
diablos estará Jack esta noche? Si alguien hubiese podido salvar la armónica, seguro que nadie lo habría hecho como Jack. Slothrop lo admira  a  distancia:  atlético,  amable,  y  uno  de  los  tipos más atractivos de la clase de Slothrop. Seguro que está chiflado, sin embargo, por la Historia. Jack ¿podría haber evitado Jack que la
armónica cayese, violando de algún modo la ley de la gravedad? [...] sí, seguro que Jack hubiese podido(página 105)

Al parecer, lo que busca el hombre que interroga a Slothrop, es información acerca de un tal Crutchfield o Crouchfield y su pequeño amigo afroescandinavo Whapoo, dos personajes que no parecen muy amistosos y que, según parece, guardan información importante con respecto de unas muertes...Al final del interrogatorio Slothrop vuelve a su juego de palabras con la frase "¿hiciste de chico Kenosha?"

Nota; Renton a la búsqueda de su supositorio. En la escena vemos a Irvine Welsh (el escritor de Trainspotting) entregando a Renton dos supositorios de opio.









jueves, 2 de febrero de 2017

Yo, Claudio (Robert Graves)

Tengo un libro de hojas amarillo marrón. En la portada el rostro perplejo de Derek Jacobi condensa en una sola imagen el sentir de Claudio, el tonto que acabó siendo Dios. En otra imagen, Robert Graves mira fijo el objetivo de la cámara, con la propiedad que sólo otorga el haberse marcado una serie de novelas inolvidables. 

Tal vez, lo mejor habría sido hablar de la novela al completo, pero ya hay de ella una reseña estupenda escrita por Niño Vampiro que os invito a leer. Y, visto que los capítulos de "Yo, Claudio" funcionan perfectamente a la manera de relatos, y, visto además que el capítulo once es una verdadera maravilla, he decidido incluirlo en mi selección de relatos capitales. Alguien me dijo una vez que de ciertas novelas sólo es necesario leer un determinado capítulo, y aunque ese no sea el caso de "Yo, Claudio", el capítulo once condensa perfectamente todo el ingenio de esta novela. 

Mezcla de realidad y ficción de inteligencia e ironía, "Yo, Claudio" recrea (y crea) una realidad, a la par que compleja, intensamente estimulante. Graves, un escritor inteligente, culto y curioso, supo unir sus vastos conocimientos sobre historia antigua con su enorme talento a la hora de narrar. Lejos de la receta preestablecida y sin caer jamás en la estafa al lector en el falso suspense, en el truco mezquino, en la absurda ocultación de información Graves siempre se mostró respetuoso, Graves nunca nos engañó. Dosifica, acelera, reduce el ritmo, nos envuelve con descripciones y diálogos que son una auténtica gozada. 

El ritmo de los acontecimientos, las decisiones morales de los personajes, el análisis cuidadoso del carácter reflejado en pequeños gestos, en fugaces pensamientos, en sutiles inclinaciones, dan como resultado escenas fascinantes; un aparato que nos ayuda a comprender lo que probablemente sentían, lo que seguramente pensaban y las razones de por qué hacían lo que hacían, los individuos destinados a ejercer el poder en los tiempos de la Roma convulsa. Entramos en su historia como si nos la contara el propio Claudio sentado a nuestra mesa. Con sabrosos detalles, íntimas anécdotas, ocultos vicios se caracteriza un escenario divertidísimo a la vez que brutal. Por que, a fin de cuentas, Graves sabe y nos recuerda que el poder no es más que una ilusión; no está en mejor situación Augusto que Claudio, Germánico que Cayo, nada asegura a Tiberio el sol de un nuevo día, todos se equilibran sobre una cuerda demasiado fina azotada siempre por la tormenta de los intereses mezquinos. Basta un paso en falso para que un puñal se hunda en la carne o los órganos internos se consuman al calor de la comida envenenada...

miércoles, 1 de febrero de 2017

Postales de invierno (Ann Beattie)


"Postales de invierno" es eso que se llama una novela generacional, es decir, una novela que refleja desde el íntimo peregrinaje de los personajes el sentir de toda una generación; en el caso de "Postales de invierno" el macro-desencanto de sobre-vivir sólo unos minutos después y sólo unos metros fuera del legendario barrial de Woodstock y la revolución de las flores.

Charles; un hombre de 27 años hastiado de su trabajo y de su vida; Susan, la hermana de Charles quien indiscutiblemente forma parte de otra generación; Clara, la madre de ambos que se debate entre los narcóticos, las mantas térmicas y la enferma necesidad de sumergirse en una bañera de agua tibia para escenificar un suicidio que (en el fondo todos lo saben) jamás llegará; Pete, el padre-parche disfuncional y torpe; Sam, el encantador playboy de las visitantes ocasionales de la casa de Charles, el "pude ser pero no fui" que hoy vende chaquetas en una tienda y que mañana está desempleado compartiendo habitaciones y escenario con su único amigo de verdad. Un escenario donde casi todo está, casi siempre, empaquetado o congelado, donde a nadie se le ocurre hacer una compra para toda una semana y donde la mayoría de las veces no se cocina más por aburrimiento y dejadez que por falta de hambre o de ingredientes. 

Un escenario con un teléfono que -portador siempre de una pequeña desgracia- cualquier ser humano en condiciones diferentes a las de Charles, habría optado por dejar desconectado. Un tiempo, una época, un estado mental en que los coches no funcionan (a veces, justo cuando más se les necesita), pero cuyos desperfectos mecánicos no producen la irritación suficiente como para deshacerse de ellos y comprarse uno nuevo, uno usado, uno que funcione. Un mundo en el que todo discurre entre lo que se supone que ha de hacerse para seguir viviendo y la poca significancia de esos hechos mínimos que jamás pondrán en riesgo nuestras vidas o nuestros ideales. El tiempo de luchar por algo ha pasado ¿y ahora qué?, en medio de los setenta, cerca de la treintena, enamorado perdido como está, Charles deja que su coche responda cuando se le da la gana y come en restaurantes de comida china o de mariscos cada vez que el abrir una lata de guisantes le suponga un esfuerzo demasiado grande si el objetivo no es más que montar una cena en condiciones. 

Y Laura, la distante y ahora inaccesible a los brazos de Charles, Laura. La chica que alguna vez tuvo y a la que debió dejar marchar. Laura en una canción, Laura a la vuelta de la esquina, Laura en unas vacaciones en las Bahamas. Laura. El pelo de Laura, las manos de Laura, el cuello de Laura. Ese postre de naranjas y chocolate de Laura del cual Charles no ha podido encontrar la receta. 

Laura. 

La Laura con la que pudo vivir (pero no, y digan lo que digan; no), la historia de amor que daría sentido a una vida íntima luego de que la vida intensa con todo un mundo y una generación enloquecida de fondo habían pasado.

sábado, 14 de enero de 2017

Knockemstiff (Donald Ray Pollock)

Hay que comenzar diciendo que Donal Ray Pollock escribe condenadamente bien y que sumergirse en su lectura es inyectarse una dosis de desconsuelo y brutalidad demasiado peligrosa (por adictiva) a la vena. En Knockemstiff (lugar real ubicado en algún punto de Ohio, Estados Unidos) se suceden las más descarnadas historias de un grupo de raros, abandonados y perdedores, un grupo de desesperados que buscan escapar, o sobrevivir, a una sórdida atracción que ya ha cerrado todas sus puertas.

En las dieciocho historias que la componen los personajes aparecen y desaparecen, entran y salen pero al final siempre vuelven otorgando al pueblo el estatus de territorio inexorable, y a los cuentos, la estructura de novela definitiva, ¿por qué seguir un único hilo conductor si para contar una gran historia basta observar escenas aisladas, íntimamente pegadas sin que se vean las junturas?, ¿no es acaso lo que hacemos todo el tiempo, observar por una rendija, (siempre diminuta, siempre sesgada), lo que pasa al rededor?. Pollock demuestra no sólo que la inquietud es válida sino además que el ejercicio es perfectamente posible, perfectamente compatible con el ritmo de vida actual, con el ejercicio cada vez más solitario de observar lo que nos rodea. En el planeta Knockemstiff las pocas decenas de casas, la geografía oscura, la pobreza y la desesperación ejercen sobre sus habitantes una atracción demoledora y violenta. Knockemstiff circula por su sangre lo mismo que la maldad y que la locura. Padres, hijos, madres, hermanos, generaciones enteras marcadas por la fatalidad, una vida que, por suerte, sólo vemos (o leemos) gracias a la indiscutible habilidad de Pollock para transformar lo terrible en un espectáculo sórdidamente atractivo.

Y sí, aunque de más esté decirlo, tampoco es malo advertirlo; Knockemstiff no es una novela moralista, no pretende la redención, no hay finales felices pero, ojo, tampoco hay castigo. No hay el dedo del escritor suspendido sobre las cabezas de sus desgraciados hijos ni para culparlos ni para justificarlos. El dios Pollock ha colgado bien visible sobre su trono la leyenda de "id y haced lo que se os venga en gana". Un dios como los dioses de verdad.

De lectura recomendada para todo aquel no tenga miedo de mirar, de vez en cuando, debajo de la alfombra. De lectura obligatoria para aquel que guste de correr, siempre que se pueda, los riesgos de la gran literatura.